
Entre los hoteles de 4 estrellas de Roma, el Hotel Emona Aquaeductus se adivina como una perfecta solución de alojamiento, desde el cual se accede fácilmente a las áreas arqueológicas, los monumentos y los museos más importantes y famosos de la Capital.
La estructura se halla en una posición estratégica y apartada del tráfico ciudadano, en el 23 A de via Statilia, donde se levantan las imponentes arcadas del acueducto de Nerón, a 10 minutos de la Basílica de San Giovanni in Laterano y a 20 minutos del Coliseo y del Foro Romano.
A la Fontana di Trevi, la Plaza de España y la Plaza de San Pedro se llega fácilmente desde la cercana parada de Manzoni de la línea A del metro, mientras a 50 metros del Hotel Emona Aquaeductus tienen parada los autobuses urbanos que van a la Estación Termini, a Trastevere y al Vaticano; en las inmediaciones, Roma ofrece espléndidas iglesias e importantes testimonios del período imperial.
Desde el hotel, un paseo de 10 minutos nos lleva a la grandiosa Basílica de San Giovanni in Laterano; en cinco minutos estaremos en la Iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén y en unos cuantos pasos llegaremos a Porta Maggiore, donde se hallan la misteriosa basílica subterránea y el original Sepulcro de Eurisace.
Basílica de San Giovanni in Laterano: La iglesia más antigua de Roma; por importancia y riqueza en obras de arte, sólo la supera la Basílica de San Pedro. Comenzada en 312, pasó por varias vicisitudes que la enriquecieron y empobrecieron en obras arquitectónicas y artísticas hasta el siglo XX. Actualmente es un espléndido conjunto que, al cabo de tantos siglos, ha conservado mosaicos y decoraciones en mármol de la edad media, cuadros de los Maestros del manierismo, la renovación planeada por Borromini en el Siglo XVII y la imponente fachada de Galilei del siglo XVIII. En la gran plaza que precede a la iglesia se hallan el obelisco más alto de Roma y el Palacio Laterano, que en su época fue residencia de verano de los papas y sede de los famosos concilios. Es también bellísimo el Claustro, con sus columnas binarias y las hermosas decoraciones cosmatescas.
Iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén. Antiguo lugar de peregrinación, conserva las reliquias de la Cruz de Jesús. Fue construida en el lugar en que se hallaba el palacio de la emperatriz Elena, madre de Constantino I, que hizo toda clase de esfuerzos para traer a Roma las santas reliquias. Con su imponente fachada, últimos fastos del Barroco y preludio del Neoclasicismo, la iglesia está decorada con mármoles y estucos polícromos, con mosaicos y cuadros magníficos.
Porta Maggiore. La zona de Porta Maggiore es un interesante yacimiento arqueológico descubierto entre los siglos XIX y XX con las recientes restauraciones. Con la restauración de 1883, la Puerta, construida en 52 d.C como entrada monumental a las calles Prenestina y Labicana, trajo a la luz el singular sepulcro de Eurisace, panadero de Roma, decorado con elementos típicos de los antiguos hornos. También es muy interesante la Basílica subterránea, con sorprendentes decoraciones casi intactas, y cuya función sigue siendo a día de hoy un auténtico misterio.
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El hotel está en una zona tranquila y de noche no es problema llegar a él caminando. Nozio Traveller review